Empezamos directamente con 9 minutos del vídeo oficial de la MaderMan 2015, gentileza de Alberto S, que lo ha grabado y montado para ni siquiera salir en él...¡¡¡MUCHAS GRACIAS ALBERTO!!!
Maderman 2015 from Alberto Sanz de la Hoz on Vimeo.
Crónica:
A las siete de la mañana nos juntamos los cinco descerebrados y nuestras monturas, Paco con su KTM de 29” doble y muy ligera, Alberto S con su Lapierre de carbono de 26” doble y ligera, Alberto DM con su Trek de carbono de 26” doble ligera, Unai con una Specialized de 29 de aluminio rígida prestada, muy muy ligera, Carlos con la Canyon Spectral de 29 doble y Aluminio pesadota pero que para bajar es una bestia, jeje (se nota quien escribe la crónica).
Que felices nos las deseábamos todavía frescos, más bien fríos diría yo.
Quedamos en las tablas en la esquina de la calle Valkarlos con Viloria de la Rioja, revisamos todo y a las 7:26 minutos comenzamos a rodar.
Mapa de la primera parte del recorrido hasta Torrelaguna
Todavía de noche aunque con las primeras luces que clareaban por el Este, pero sobre todo con mucho, mucho frío y más a medida que nos acercábamos al río, íbamos casi de verano y algunos lo pasamos mal en las primeras horas, ya que al ir controlando el esfuerzo no llegamos a calentar del todo y el frío se nos metió en los huesos hasta llegar a Torrelaguna. Vimos buenas escarchas en los primeros vadeos de arroyos, algún perro ovejero que nos hizo esprintar y echarnos unas risas. Este tramo es el menos bonito por ser en su mayoría pistas anchas, rectas y llanas con pocas vistas y en casos algunas zonas industriales hasta el kilómetro 25 o por ahí.
Paralelos a la N I, antes de las cervezas Amstel.
Rodamos tranquilos en llano, los primeros 45 kilómetros hasta Torrelaguna, esperando que el sol cogiera altura para templarnos un poco. Una sóla parada en el mismo sitio que el año pasado, para beber y tomar algún dátil ó barrita que el cuerpo iba ya pidiendo.
Parada a 14 Kms de Torrelaguna, en el km 30 a beber algo, comer y hacer los primeros estiramientos, meadillas o quitarnos algo de ropa.
Café y napolitana con fresa y queso en Torrelaguna (muy rica por cierto), al tiempo que buscábamos una fuente para rellenar que tendríamos muchos kilómetros sin agua.
Saliendo de Torrelaguna, nos metimos en uno de los pocos sitios en que estábamos obligados a empujar la bici por el desnivel, se podía evitar haciendo unas zetas por carretera, pero nos gustó más el sendero.
Mapa desde Torrelaguna hasta el comienzo del puerto
Después enlazamos bastante bien con subidas rompepiernas hasta la urbanización de los Tomillares, desde la que hay unas vistas estupendas. Fuertes desniveles, llegando en la mayoría de las cuestas, incluso las de dentro de la urbanización asfaltadas, a meter todo el desarrollo.
Coronamos por encima del embalse del Atazar en una antigua Atalaya vigía y nos dejamos caer por una bonita y bacheada trialera hasta casi tocar el agua del pantano y empezar a rodar por encima del canal de agua que va paralelo a la orilla del embalse.
Vistas desde la Atalaya
Llegando al embalse muy cerca de El Berrueco, pedazo de barbos nadando en la superficie
Rodando en paralelo a la orilla del embalse, alternábamos la pista grande con estrechos y divertidos senderos rodeados de encinas y jaras, todo el tiempo con el embalse a nuestra derecha y una sonrisa en la cara por lo bueno del día, una vez templados los cuerpos.
Encima de la tubería con el embalse detrás
Por encima de la tubería del canal. Al fondo ya podíamos ver la nieve y el puerto que poco a poco se iba acercando, km 60.
Dejamos la cola del embalse en una subidita y nos encaminamos a la presa del Villar por una guapa trialera de bajada en la que Carlos tomó la delantera….(sólo va el primero en las bajadas, porque en las subidas…) Todos disfrutando mucho del camino, pero Unai especialmente, ya por aquí no hacía más que repetir que el año que viene volvía y bla, bla, bla...jua, jua, si lo malo no había empezado todavía.
Tomando algo en la presa de el Villar
Paco jodiendo las fotos de las bonitas vistas
Desde ahí nos metimos en los pinares que iban bordeando parte del embalse que está por encima del Atazar hasta comenzar la subida al pueblo de Serrada de la Fuente. El puerto en realidad comienza aquí porque salvo una bajada por asfalto de 3 kilómetros, el resto hasta coronar Somosierra es todo subida, unos 25 - 30 kms.
Unai llegando el primero a Serrada de la Fuente como siempre (fotos gentileza de Ángel)
Alberto DM en primer plano, Paco sufriendo a si derecha y por detrás Alberto S (fotos gentileza de Ángel)
Alberto S y Paco que no soltaba rueda (fotos gentileza de Ángel)
Carlos jodido, para variar, (fotos gentileza de Ángel)
Sonrriendo al ver a Ángel y Ana dando ánimos (fotos gentileza de Ángel)
Llegando a Serrada en las últimas rampas….La Lorza como siempre el último, el vasco como siempre el primero, a éste todo le sabía a poco, quería guerra para el cuerpo.
Al llegar a Serrada teníamos una gratísima sorpresa, Ángel y Ana compañeros de trabajo de Carlos, se acercaron a darnos ánimos en la parada de la comida, nos trajeron comida, fruta y bebida, que amablemente tuvimos que rechazar ya que habíamos quedado para comer en el bar de Mari Paz y Andrés que nos pusieron unos macarrones con chorizo y unos filetes con patatas que nos vinieron de muerte para empezar la parte más dura del puerto.
Macarrones con Chorizo...que pena comerlos sin hambre. Hasta la estufa nos pusieron.
Luego café y puro en compañía de Ángel y Ana.
Preparando el reinicio con pocas ganas y la tripa llena
Tres kilómetros de asfalto cuesta abajo en la que nos pusimos hasta 65 km/h y llegando a Paredes de Buitrago comenzamos a subir por una pista nueva en dirección a Horcajuelo, no hay fotos ni vídeos, pero el barro y las pisadas de las vacas nos obligaron incluso a tener que bajarnos de la bici para poder sortear los agujeros llenos de excrementos, pis y demás...algún iluminado como yo mismo, lo pasó sin bajarse y su bici y zapatillas lo recordarán eternamente, Diossssssh que de mierda.
El puerto
Llegamos a Horcajuelo todos juntos, pero ahí comenzó la desbandada, maricón el último y cada uno que se las apañe como pueda. Yo me quedé el último comiendo algo y aceitando la cadena que se había quedado hecha un asco con el barro. Unai se quedó conmigo preparándose el iPod mientras los demás tiraban.
Tras empezar las rampas en los primeros 50 metros perdí de vista a Unai que iba con la rígida prestada como un tiro, debió de pegarles una pasada al resto a mitad de camino y llegar hasta el collado en solitario. Yo iba penando mucho y las piernas se me quedaban duras, veía a lo lejos a Alberto S, que se había quedado a esperar un poco, pero cuando quiso rehacerse, tampoco conseguía funcionar como le hubiera gustado.
Me empezaron los calambres y se me subían los muslos (no los cuadriceps, si no todo el muslo), al bajarme a estirar, llegué a caerme porque las piernas estaban rígidas y no me sostenían, tuve que andar bastantes trozos para descargar las piernas. El cuerpo no iba, la mente quería pero no en solitario no había forma, estaba jodido de verdad y encima pensando que en ese mismo punto me había quedado el año anterior.
Como sabía que no había más escapatorias seguía para delante al ritmo que me permitían los calambres. Tomé una decisión, viendo la hora que era y como me encontraba, les llamé por teléfono y les dije que tirasen que eran casi las 17:00 y sin coronar Somosierra, se haría de noche irremediablemente si íbamos a mi ritmo, en el supuesto caso de que lograse continuar. Les dije que yo tiraría por la escapatoria hacia el puerto de Somosierra por la carretera y como pudiese intentaría llegar a Riaza para que el coche escoba me recogiese, pero éstos capullos con buen criterio, por una vez, fueron más cabezones que yo e insistieron en no dejarme atrás.
Unai se bajó un par de kilómetros a buscarme con unos geles especiales de magnesio para los calambres que le dio Paco. Me los tomé y continué como pude, estirando y cambiando a andar cada poco para no forzar más los músculos y continuar la ruta al ritmo que el cuerpo me permitiese.
Cuando tiraron la foto yo ni aparecía en las rampas de abajo
Esperando con paciencia y con cara de no haber hecho nada.
Coronando el collado a unos 1600 metros de altura, bastante por encima de la N1, cogimos el desvío a la pista que seguía subiendo, pero ya más suavemente, hasta los 1760 m, poco a poco yo me fui rehaciendo y todos disfrutamos de unas vistas impresionantes, quizá el mejor momento de la ruta, saboreando el haber coronado y ahora disfrutando del llaneo por unos cuantos kilómetros de pista a casi 1800 metros de altura y viendo Madrid, todo el puerto y toda Segovia.
Mapa del paso de Somosierra
Coronando
Nos tocó pisar algunos neveros que por el calor estaban llenando el camino de barro, pasando bastante por encima de la cascada que se puede ver desde la N1 en Somosierra.
Todo lo que veis al fondo...es mío

Después de llanear a cota 1700 m unos kilómetros más, descendimos en dirección a Riaza por unas zetas con bastante pendiente en la pistorra que traíamos. La bajada fue muy rápida y nos quedamos en el borde de la montaña pensando que era una pena no haber podido aprovechar todo ese desnivel para llegar hasta Maderuelo, en lugar de perderlo a toda velocidad y no avanzar en distancia ni un poco.
Mapa de la llegada a Maderuelo con el Norte cambiado de sitio
Cuando trazamos esta parte de la ruta tirando de google earth y alguna otra herramienta, aparentaba ser prácticamente llano hasta Riaza, pero pudimos comprobar que todos los arroyos que caían de la sierra nos hacían subir y bajar constantemente en buenos rompepiernas al ir en perpendiculares a la traza de estos cursos de agua. En alguno incluso tuvimos que echar pié a tierra por el fuerte desnivel.
Continuamos hasta un poco antes de Riaza donde salieron a nuestro encuentro Santi en moto y Miguel en bici. Nos hizo mucha ilusión que otros ValKarMaderolenses se acercaran a acompañarnos en nuestra aventura los últimos kilómetros y además, nos trajesen luces para poder terminarla, ya que la tarde se consumía y pronto se haría de noche.
Rodamos alegres charlando con ellos y contando las aventurillas de la jornada hasta el camping de Riaza, rematando el último repecho serio de la ruta y justo cuando llegábamos al cruce del camping...
Incomprensiblemente mi bici, en una recta llana y poco bacheada, sufrió una avería que resultó ser irreparable, se partió una de las piezas que unen las roldanas entre sí del cambio trasero. A pesar de mi frustración, les metí prisa al resto para que siguieran los últimos 28 kms antes de que la noche cayera del todo y que aprovecharan el de terreno favorable que venía mientras hubiera algo de luz.
La de fuera es de carbono que no rompió del todo, la de dentro de aluminio que es la que aparece partida.
Me quedé helado en todos los sentidos esperando a que mi padre se acercara a buscarme con el coche escoba desde Maderuelo. Esperé media hora, cargamos la bici y fuimos rápido al alcance del resto del grupo para iluminarlos ya que a pesar de la luna llena, la luz no era suficiente para rodar con garantías y unas luces largas de coche por detrás venían de perlas.
En primer plano los Albertos y Paco, con el foco Miguel...a Unai y a Santi ya no se los veía
A partir de Campo de San Pedro desde el coche se veía el penar en los culos del resto menos en el de Unai, que poseído por el Diablo, comenzó a tirar como un jabalí en celo, alumbrado por la moto de Santi llegando en solitario a Maderuelo con más de cinco minutos sobre los demás, como si de una carrera se tratase...Ya le eché la bronca después - ¿Qué es eso de no esperar al resto para llegar todos juntos tras semejante hazaña? -
En la llegada a Maderuelo, a pesar de ser de noche y ya hacer fresco tuvimos una calurosísima bienvenida con pancarta y todo, llevada a cabo por las familias de los componentes y algunos amigos del pueblo (Muchas gracias a todos).
A mí sin ir más lejos y a pesar de ir en el coche escoba, se me saltaban las lágrimas, por todo lo sufrido del día y especialmente viendo el sufrimiento desde el coche en los últimos kilómetros, que se les hicieron muy, muy duros a los otros tres.
Terminamos la aventura las 22:00 en la puerta de la Villa, 15 horas después de empezarla, 165 kms más lejos y un gran reto en las piernas.
Ni Santi, ni Miguel, ni Juan (mi padre) quisieron salir en las fotos. Nosotros les estamos muy agradecidos por apoyarnos y echarnos una manita en el final del día, al igual que los ánimos de Ángel y Ana a media ruta, los aplausos y el calor de los asistentes en la llegada y por supuesto y por encima de todos a nuestras familias, mujeres e hijos, que pusieron todo de su parte desplazándose hasta Maderuelo y permitiéndonos realizar de nuevo este año el pequeño sueño que es una MaderMan.
Gran éxito de ruta, paisajes, compañeros, amigos y familia que vinieron a vernos y a apoyarnos, en resumen todo a pedir de boca, menos mi avería que me hará volver a intentarlo el año que viene porque ya queda menos para ....
La MaderMan 2016